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CAPÍTULO 1: Bienvenidos al Estilo de Vida (Parte 1)Desde luego, algunos occidentales no aceptan el erotismo compartido con parejas como una parte normal de la vida. El juego sensual entre más de dos personas, a menudo se toma como coercitivo, compulsivo y hasta malo. Tal falsa creencia es la razón principal de que una de las mejores historias de nuestro tiempo permanezca verdaderamente inédita. Este libro rompe el candado de la negación. Cuenta la verdad del "estilo de vida" (o movimiento swinger), una subcultura hoy extendida en el mundo, en que millones de parejas casadas de clase media y alta, externan abiertamente sus fantasías eróticas con otras. Acompañe a su esposa a un evento del estilo de vida y cambiará de parecer sobre los límites de conducta en parejas humanas. Dentro de estrictas reglas de comportamiento, las parejas de este fascinante estilo de vida participan en diversos grados en fiestas de disfraces sexuales o sexo colectivo, como una forma de esparcimiento sexual dentro del matrimonio. Cada baile al que asisten revive la venerada tradición de la bacanal campestre. Swingers a la Vuelta de la Esquina El estilo de vida se ha expandido tan rápidamente en años recientes, que no tendrá problemas para encontrarlo donde quiera que viva. No es un movimiento clandestino o un culto. Es una inclinación heterosexual, pública, arraigada entre parejas convencionales, que afirman haber superado la soledad, los celos y la vergüenza que sufren los casados adúlteros. Las parejas partícipes en el estilo de vida pertenecen a 300 clubes formalmente afiliados en un par de docenas de países, así como a miles de asociaciones no afiliadas. Cuentan con su propia industria turística que los lleva a una docena de sitios vacacionales que atienden sus gustos. Cientos de revistas y miles de sitios de Internet, grupos informativos y pláticas virtuales los mantienen comunicados. Once veces al año se efectúan enormes convenciones en ocho estados de la Unión Americana, en ocasiones acaparando centros vacacionales enteros. La convención Estilos de Vida ’96 de San Diego, que duró tres días, reunió 3500 personas de 437 ciudades en siete países. Un tercio de los participantes tenían estudios de postgrado, casi un tercio votaba por los republicanos, el 40% se consideraban protestantes, católicos o judíos practicantes. Asistieron a esa convención figuras públicas con posiciones relevantes en sociedad, feministas pro sexo y hasta cristianos evangélicos. ¿Pero dónde surge este término de "estilo de vida"? ¿No son las parejas que dicen estar "en el estilo de vida" quienes comentan el swinging --la forma casual y desinhibida de compartir parejas en las fiestas? Los "Lifestylers" (o sibaritas) explican con paciencia que a veces no llegan a tanto. Adoptaron su denominación global en los 80 debido a que cada vez más parejas "convencionales" llegaban a sus eventos y querían librarse de las molestas condiciones que los hacían consumistas. Con frecuencia una fiesta de estilo de vida no termina en relación sexual entre parejas. Apenas al 10% de los asistentes sólo le gusta estar en un ambiente donde es posible tal intercambio. Los "Lifestylers" creen vivir en cierto estilo que combina valores familiares sólidos --matrimonio, hijos, monogamia emocional-- con el cultivo erótico de sus matrimonios, mediante la práctica de ritos que celebran en forma natural y divertida. Así de simple. Y así de complicado. Hasta los más fervientes promotores de esta subcultura reconocen que la conducta de algunas parejas en clubes y discotecas en ocasiones parece pornográfica --una amenaza a la sociedad civil -- especialmente a la luz de los flashazos de las cámaras o descrita por la miope gran prensa como impactante exposición de "swingers" desenfrenados. Los "Lifestylers" han sido descritos como "incivilizados," "peligrosos y "asquerosos," calificados de "desviados" y animalizados. A pesar de este esperado acoso de brigadas moralistas e intolerantes, los estudios más serios muestran que los "lifestylers" son "absolutamente no desviados" y "sicológicamente bastante normales". También destacan que la conducta de los swingers "no victimiza a nadie". El movimiento tiene un cuerpo supervisor basado en California, llamado Organización Estilos de Vida (o LSO, por sus siglas en inglés), que certifica que los clubes son éticos, no discriminantes y apegados a la ley. Los voceros públicos de este estilo de vida, que proceden de las filas de trabajadoras sociales y directivos de empresa, médicos y corredores de bolsa, insisten en que sus millones de compatriotas se comportan en forma segura y de mutuo acuerdo. En la junta directiva de la LSO participan un ejecutivo de Mensa (la famosa asociación de genios con más de 140 de IQ) y ex director nada menos que del Departamento de Sociología de la Universidad de California en Riverside. Profundizan muchos de los swingers la discusión sobre el estilo de vida con el argumento de que a la fría luz de las últimas investigaciones sobre las raíces biológicas, evolucionistas y emocionales de la sexualidad humana, la vida de muchas parejas impulsa a repetirnos algunas de las preguntas más cruciales de la historia humana. Esas Incómodas Preguntas Por ejemplo, ¿por qué lo "moral" en el mundo siempre se ha referido casi por completo a temas sexuales? ¿Por qué el autosacrificio sexual (o abstinencia) siempre se ha visto como moralmente superior a la indulgencia sexual (o complacencia)? ¿Y por qué la religión siempre se ha dedicado rabiosamente a controlar nuestra vida sexual, desde que supuestamente Dios mandó llover fuego y azufre para exterminar homosexuales y orgiásticos (aunque el profeta Ezequiel no incluye nada sexual dentro de las razones por las cuales fueron destruidas Sodoma y Gomorra) hasta la advertencia del reverendo Billy Graham de que "si Dios no hace con Estados Unidos lo que le hizo a Sodoma y Gomorra, debe disculparse con éstas"? Sin embargo, para el ciudadano común todo se reduce a una simple pregunta: ¿Te puedes vestir para un harem o una playa, ir a una fiesta con tu pareja de 10 años, disfrutar una noche de sexualidad orgiástica y seguir siendo un buen padre o una excelente madre felizmente casados? Es posible, claro, si se está en este estimulante estilo de vida. Aunque la tradición del estilo de vida de compartir pareja ha permanecido inalterada desde el surgimiento público de la subcultura, luego de la Segunda Guerra Mundial, los reportes mediáticos de esta práctica han sufrido diversas manifestaciones. Del 'Wife Swapping" (Intercambio de Esposas) a la Democracia Sexual En los 50 se apodaba "intercambio de esposas" en la prensa machista, que alegaba que maridos citadinos en otros aspectos convencionales, hacían que sus esposas pusieran las llaves de sus casas en un sombrero, para ver quién se iba con quién a pasar la noche. En los sexualmente revolucionarios 60, el intercambio de esposas evolucionó a una variación democráticamente convenida. Millones de personas vieron la película Bob & Carol & Ted & Alice, de 1969, alentada por los multitudinarios enlaces de parejas californianas, que fueron tratadas como osadas y vanguardistas en algunas notas periodísticas, aunque sus contrapartes de la vida real en el corazón del país fueran generalmente declaradas "raras" y "enfermas". Los setenta vieron alejarse parejas del "swinging" debido al susto hacia el herpes fomentado por las multinacionales farmacéuticas y en los 80 se les advirtió que podrían morir de SIDA si se involucraban con otras personas. Al término de la neovictoriana época Reagan, el "swinging" estaba supuestamente acabado, y se supuso que era ya una reliquia. Esa fue la forma en que se me describió el estilo de vida en 1989, cuando una revista de Vancouver me asignó la tarea de preparar un artículo de fondo sobre la perspectiva de un club "swinger" local. Durante años mis escritos se habían centrado en el tenebroso mundo del crimen organizado, por lo que tomé el encargo como una investigación sobre el sombrío mundo del sexo organizado. Me infiltré en un baile y una orgía, preparada por un grupo de seres principalmente de clase media, en un club llamado Círculos de Vancouver. Esos Arraigados Prejuicios Puritanos A primera vista, y de acuerdo con mi prejuicio ‘normal’ contra todo lo desconocido o ‘extraño’, deduje sin mayor información que toda esta gente necesitaba una zambullida en una piscina genética. Su sexo grupal violaba todo concepto romántico que se me hizo creer y aparentemente transgredía cualquier doctrina religiosa destinada a liberar la mente del cuerpo para promover una conducta generosa, aunque más tarde encontré que pastores cristianos, apóstoles mormones y rabinos judíos son seguidores abiertamente entusiastas de esta libertad sexual. Al mismo tiempo, parecían despedazar las advertencias sobre promiscuidad, lanzadas por organizaciones sanitarias alrededor del mundo. Las únicas cosas que encontré desconcertantes en los "swingers" fueron que no necesitaban marearse con alcohol para tener sexo en su modo poco usual, y que insistían en estarse comportando como las estrellas de las películas de su época. Hasta utilizaron el término "heterofobia" para describir la forma en que la prensa los trataba. (Próximamente la segunda parte del Capítulo 1 del libro "EL ESTILO DE VIDA: UN ATISBO A LOS RITOS ERÓTICOS DE LOS SWINGERS" por Terry Gould....)
Pamela García Naranjo es swinger orgullosamente mexicana y fundadora de El Blog del Swinger Mexicano.
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