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Pamela García Naranjo
Septiembre 11, 2011
La Meta del Matrimonio: ¿Monogamia o Estabilidad Familiar?
por Pamela García Naranjo

 

 

La Meta del Matrimonio: ¿Monogamia o Estabilidad Familiar?
¿La monotonía y la insatisfacción sexual hacen que la vida matrimonial con la que soñaste ya se parezca más a una cárcel que a un paraíso? La solución puede ser algo muy sencillo... y divertido.



Estamos asistiendo a la destrucción de la familia... el divorcio alcanza en México ya a más del 50% de los matrimonios en las clases medias y alta, con sus devastadoras consecuencias sobre todo en los hijos... La causa más común de este fenómeno moderno ¡es la incompatibilidad sexual! ¿Y sabes cual es la segunda? El aburrimiento en la relación sexual. La pregunta es ¿se puede detener esta tendencia? El movimiento swinger dice que sí...

FACTOIDE: Parejas que Swingean Juntas, Permanecen Juntas. La tasa de divorcios en la comunidad swinger es del 6%, según estudio del Dr. en Sociología Edgar Butler de la Universidad de California.


Tanto The National Center for Health Statistics como la Universidad de California y la Georgia State University han publicado estadísticas sobre el enorme incremento en las tasas de divorcio en los últimos 40 años.

Y lo que revelan esas estadísticas inclina a revisar todo lo que creíamos acerca del divorcio y de sus terrorícas consecuencias en la familia y en la salud emocional de los hijos.

Contrariamente a la percepción general, el causal número uno de divorcios no es el problema económico, ni la diferencia entre caracteres o costumbres, ni el abuso emocional sobre alguno de los cónyuges, sino que es ¡la incompatibilidad sexual!

Y el causal número dos es el aburrimiento en las prácticas sexuales. Todas las demás causas, juntas equivalen a menos del 30% de la razones por las cuales las parejas deciden divorciarse, y los que sufren las consecuencias más devastadoras son... los hijos.



¿El Divorcio Perfecto?

Se hizo tan popular el divorcio a fines de los años 60s, cuando las estrellas de Hollywood comenzaron ir en manadas a Ciudad Juárez para divorciarse, que sus publicistas hicieron todo a su alcance para convencer al rebaño domado de que ¡el divorcio es bueno!

Todavía el día de hoy, en algún sitcom americano podemos ver cómo un hijo o hija imaginario -solo pueden existir en la mente del libretista- prefiere que sus padres se divorcien a que continúen juntos porque se pelean a cada rato.

Pero ¿qué es lo que realmente opinan los adultos de hoy que ayer fueron los hijos de un divorcio? Si tú eres uno de ellos, muy íntimamente sabes la respuesta, aun después de años de tratamientos con psicólogos, psiquiatras y terapeutas que efectuaron sus mejores esfuerzos para el lavarte el cerebro.

Y si todavía el día de hoy algún despistado dizque terapeuta familiar te dijera que no hay problema, que finalmente los niños se acaban recobrando del divorcio de sus padres (¿quizás como se recobren de perder ambas piernas?), quizás convenga que le sugieras que se actualice, compartiéndole las ligas de abajo:


Y no es que yo quiera sermonearte, sino solo preguntarte: ¿Quisieras que tus hijos vivieran lo que tú viviste cuando tus padres se divorciaron?




La Hipócrita Moral Circundante

Escondidos detrás del ropaje de prejuicios sociales y morales, y las falsas explicaciones tanto en el púlpito como de 'psicólogos' de café o periquitos de televisión nada actualizados y poco científicos, se halla el incontrovertible hecho de que los problemas en la cama trascienden todo lo demás en la relación de pareja.

Puede ser la apatía o exceso de apetito sexual de alguno de los cónyuges lo que causa tanto estrés y angustia en el matrimonio, así como la consabida depresión emocional que, contradictoriamente, agrava aún más los problemas de desbalance sexual en la relación.

Cuando eso sucede, el recurso más acostumbrado es el adulterio, que trae asociados conflictos de orden moral, con sentimientos de culpa con autoexculpación o autoflagelación emocional, y en las personas con tendencias religiosas, un sufrimiento interior difícil de compartir incluso con las más cercanas amistades.

Y ante esto, la primera pregunta que surge al analizar el estilo de vida swinger es: ¿La meta verdadera y más importante del matrimonio es la monogamia, o lo es la estabilidad de la familia humana?

El estilo de vida swinger ofrece respuestas a esta crucial pregunta, así como a otras tan interesantes como:


* ¿Se puede experimentar y gozar del sexo con otros, y al mismo tiempo ser feliz en un matrimonio emocionalmente monógamo? 

* ¿Por qué la palabra "moralidad" siempre se refiere casi por completo a temas
sexuales, y por qué la abstinencia sexual siempre ha sido considerada moralmente superior a la tolerancia sexual?

* ¿Por qué el voto matrimonial de estar juntos en todo debe excluir la relación sexual con otras personas?

* ¿Es lo mismo el sexo paramatrimonial (con el acompañamiento del cónyuge = recomendado) que el sexo extramatrimonial (cada quien por su lado = mala idea por riesgoso)?

* ¿Es el "swinging" una creación de estos tiempos sexualmente tolerantes, o el erotismo abierto entre adultos consentidores puede considerarse una conducta sexual "natural" presente en todos los tiempos y todas las culturas?

* ¿Por qué furibundas feministas lo califican de "desviación" si en este movimiento participan parejas respetuosas de la ley y muy religiosas, mientras esas mismas feministas apoyan los movimientos lésbicos-gay, y psiquiatras y psicólogos conservadores quitaron la homosexualidad de la lista de desórdenes mentales desde 1964?


La Falsa Monogamia, Trampa Para Muchos

Típicamente, en nuestras sociedades occidentales, llegamos al matrimonio con la idea predefinida de la monogamia, el matrimonio con una sola persona para toda la vida, creencia que nos es enseñada e impuesta desde el kinder como una verdad indiscutible y definitiva.

Más tarde, nos enteramos de que no todas las culturas, en esta era como en otros tiempos, han tomado la monogamia como algo irrefutable, y comprendemos que la monogamia, como otras tantas construcciones sociales, tuvieron su génesis y su razón diferente en un tiempo y una cultura muy diferentes a los nuestros.

De hecho, más de la mitad de la Humanidad, ni cree ni practica la monogamia, aunque debido a sus peculiares costumbres, son los varones quienes tienen derecho a la poligamia. La mujer que intente hacer uso de ese derecho acaba flagelada en público o muerta.


Esas Caprichosas Hormonas

Pero afortunadamente para nosotros, vivimos en una sociedad que, debido al flujo libre de la información, cada día sabemos nuevas cosas acerca de nosotros mismos.

Y una de ellas es la que de que nuestras hormonas y nuestra naturaleza humana, nos empujan en sentido contrario a lo que nos restringe la monogamia.

Usualmente, cuando nos casamos, hacemos interiormente y de la mejor buena fe, la promesa, el pacto de ser fieles y solo tener relaciones sexuales con nuestra pareja durante toda la vida.

Pero las cosas cambian, y también cambiamos nosotros, así como cambian nuestras hormonas.

En mi artículo Un Nuevo Acuerdo, escribo acerca de la conveniencia de llegar a un nuevo trato, un nuevo pacto más acorde con la naturaleza verdadera de cada uno de los cónyuges en el matrimonio.

Porque lo que buscamos es el equlibrio, ese balance entre lo que sentimos y lo que somos, entre lo que creemos y lo que hacemos.

Pero ¿es todo esto realmente necesario?

En aras de una monogamia que acaba siendo falsa porque suele ir acompañada de engaños, trampas y puñaladas por la espalda a la pareja, se llega a una colosal hipocresía,


El Movimiento Swinger: La Búsqueda del Equilibro Sexual en el Matrimonio

Piensa acerca de esto: ¿Por qué si el mantener la monogamia resulta tan destructivo para las parejas, se sigue insistiendo en los púlpitos y en los medios masivos en que es un principio básico del matrimonio?

Parece ridículo que la tranquilidad de tantas vidas pueda llegar a depender de unas sustancias químicas que, puestas juntas, no llegan a llenar una cuchara sopera.

Cada uno de nosotros produce esas hormonas en cantidades diferentes, y dentro de ellas, están las hormonas que gobiernan la sexualidad en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo.

Nosotros no decidimos cuán alto o reducido es nuestro apetito sexual; lo único que podemos hacer con él es tratar de controlarlo de la mejor manera posible, aunque en ciertos ciclos corporales esto se vuelve sumamente difícil.

El Sexo No es Amor

El apetito sexual, la cantidad y tipo de hormonas que fluyen en nosotros independientemente de nuestras creencias morales o religiosas, son un hecho natural, son una función corporal ineludible.

Nosotros, los swingers, estamos convencidos de que el sexo NO debe confundirse con el amor, que es algo no medible con ningún análisis químico ni tangible y que no ocupa un lugar en el espacio como la testosterona y el estrógeno, por mencionar algunas hormonas.

Y por esto, nosotros los swingers practicamos el sexo paramatrimonial (con el acompañamiento del cónyuge = recomendado) que NO ES LO MISMO que el sexo extramatrimonial (cada quien por su lado = mala idea por riesgoso).


El Adulterio es Innecesario

En el estilo de vida swinger no creemos en el adulterio ni en el engaño... ¿y qué sentido tiene caer en ello si gozamos de la total libertad de disfrutar del sexo con diferentes personas de una manera totalmente honesta y abiertamente aceptada por el esposo y la esposa?

Y contradictoriamente, quienes en su ignorancia atacan el movimiento swinger por no ser capaces de comprenderlo, muchas veces de manera hipócrita sí cometen el adulterio, u optan por el divorcio que es en realidad, otra manera de cometer adulterio, traicionando sus votos y sus promesas de amarse y estar juntos para toda la vida.



ADVERTENCIA: Si un matrimonio tiene severos problemas de comunicación y de empatía, no limitado solo a lo sexual sino a todo lo que tiene que ver con una relación tan respetable como debe ser la matrimonial, NO DEBEN INCURSIONAR EN LO SWINGER. Si la relación ya se ha deteriorado al grado de haberse perdido la afinidad y el respeto del uno hacia la otra, entablar relaciones sexuales con terceras personas se vuelve algo muy riesgoso y no es aconsejable.

El estilo de vida swinger es solo recomendable a parejas avenidas y que mutuamente se apoyen en todo, incluso en las fantasías sexuales más escondidas. Es decir, estos matrimonios compartirán con terceras personas la cama y el placer de los sentidos, expandiendo al máximo sus fronteras sexuales, pero lo verdaderamente íntimo, lo más espiritual, seguirá siendo únicamente para esa persona tan amada y tan especial: el esposo o la esposa.





Pamela García Naranjo es swinger orgullosamente mexicana y fundadora de El Blog del Swinger Mexicano.

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