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Pamela García Naranjo
Julio 19, 2010
El Candaulismo y los Cornudos Felices
por Pamela García Naranjo

 

 

Desire Resorts Corp.





El candaulismo -mencionado por Mario Vargas Llosa en El Elogio de la Madrastra- es un fenómeno social que cada vez es menos raro o bizarro. También conocido como la preferencia del cornudo feliz, ha suscitado estudios y ensayos científicos serios -y no me refiero al de psicólogos tradicionales que suelen ser todo menos científicos- que han profundizado en este peculiar comportamiento, cada vez más extendido.




Compartiendo a la Diosa

Los hombres tienen, en una enorme mayoría, una fantasía que muchos mantienen escondida hasta de sí mismos: les excita imaginar a su mujer teniendo sexo con otro hombre. Esta fantasía es mucho más común de lo que se cree, según aseguran los sexólogos. Cuando esto deja de ser una fantasía y se hace realidad, se llama candaulismo, aunque hay quienes reducen el significado del candaulismo sólo a compartir subrepticiamente la desnudez íntima de la esposa.

El candaulismo (por Candaules, rey de Lydia, que compartió la desnudez de su bella esposa con su siervo Giges) es el placer que un hombre siente cuando otros hombres admiran y desean a su esposa, a la que ama y venera como su diosa, y por ello siente la imperiosa necesidad de que otros le rindan culto; esto naturalmente lleva a incluir la relación sexual en ello, lo cual le provoca al esposo una excitación erótica muy arriba de la que normalmente sentiría en circunstancias más comunes, y esta llega a extremos muy fuertes cuando la esposa acompaña al esposo en ese aspecto de su relación de pareja.

Lo que desconcierta a los psicólogos tradicionales y puritanos, es que mientras más promiscua y "puta" la esposa sea con otros hombres, mayor es la admiración por ella que su esposo experimenta.

Así, el esposo se convierte, por su propio gusto y decisión, en un cornudo feliz.

Aunque, ¿son realmente una puta y su cornudo? ¿O más bien son una diosa consentida y su esposo consentidor?



¿Putas o Diosas Consentidas? ¿Cornudos Felices o Esposos Consentidores?


Contrariamente a lo que el vulgo pudiera creer, un cornudo feliz no es un hombre al que le toman el pelo por ser inhábil en el lecho, sino que existe un gran entendimiento entre el esposo y la esposa, disfrutando ambos de esta experiencia tan incomprensible para las mayorías.

Y en realidad, el candaulismo tiene más que ver con el voyeurismo que con lo swinger, si como swinger se entiende solamente como el intercambio de parejas.

Y actualmente, las casadas con permiso del esposo para tener sexo con otros hombres, conocidas también como las 'putas' éticas o diosas consentidas, son una parte importante y cada vez más popular del moderno estilo de vida swinger.

En el candaulismo, como variante del estilo de vida swinger, no hay engaños, no existe el adulterio, porque ambos integrantes de la pareja acuerdan llevar adelante esta fantasía sexual; por otro lado el rol de voyeur como de exhibicionista puede ser intercambiado a gusto y placer de cada uno.

A él le encanta y divierte ver a su diosa consentida y admirada, a su 'puta' esposa, ser penetrada por otros hombres y mientras más éstos la hagan gozar, más feliz es el esposo consentidor, el 'cornudo feliz'.



La Diosa Consentida y su Esposo Consentidor

Tan consentidor el esposo llega a ser un amante esposo, que así como otros hombre buscan la ropa, joya o perfume que halague a su diosa consentida, aquel le busca amantes hábiles, con dotes superiores en el lecho.

Y el placer que siente la esposa al ser halagada y agasajada de este modo por su consentidor esposo, es mayor cuando sabe que mientras más intenso su propio goce, mayor es el que le proporciona a su magnánimo esposo.

El candaulismo no es lo mismo que el comportamiento swinger clásico o en orgias, porque en el candaulismo los papeles los desempeñan tanto el esposo voyeur como la esposa exhibicionista y su macho de ocasión, a condición que éste también sea exhibicionista; al primero le gusta mirar y a los otros, mostrarse mientras copulan y ambos, tanto la esposa como el esposo, lo hacen por acuerdo mutuo.

Esta 'complicidad' entre esposos, crea lazos mucho más sólidos y fuertes que lo que se podría esperar en una relación que, suponían los tradicionalistas de siglos anteriores, debía terminar en celos incontrolabes y arranques de violencia que deberían conducir a crímenes pasionales.

Pero como dijo Shakespeare: El veneno de un hombre es el oro de otro hombre.



 
Estudios sobre los Cornudos Felices

Según Nancy Friday, conocida sexóloga y escritora, el candaulismo tiene raíces en lo más profundo del alma humana; dado que el ser humano aunque racional, continúa siendo un animal. En su obra fundamental, "Mi Jardín Secreto", Friday plantea la necesidad tanto en el hombre como en la mujer de abrirse a sus fantasías, siendo lo más sano dentro de una pareja el compartirlas e incluso llegar, juntos, a realizarlas, sin sentimientos de culpa, desechando las expectativas sociales que imponen una carga inmensa sobre nuestro desarrollo natural, impidiendo el reconocimiento de quienes somos realmente.

De hecho, la fantasía de la esposa compartida no es nada novedosa, data de mucho tiempo atrás. En Francia por ejemplo, era bastante común que los maridos llevasen a sus más que dispuestas mujeres a los burdeles para que tuvieran sexo con otros hombres mientras ellos observaban.



La Guerra de Espermas

En su libro "Guerra de Espermas", Robin Baker lanza la hipótesis de que la excitación y estimulación que causa el candaulismo, emerge de la biología de la sexualidad así como de los efectos de la excitación sexual en el cerebro.

De acuerdo con esta teoría, cuando un macho cree que su hembra pudo habe interactuado sexualmente con otro macho, el macho de la pareja es urgido por impulsos biológicos a copular con la hembra, en un esfuerzo para competir con la esperma del otro macho. Los efectos de esta guerra de espermas están científicamente documentados.

Más aún, iniciado el sexo, el macho de la pareja empuja el pene más duro, más profundamente y por más tiempo en la hembra, esforzándose para remover la esperma del otro macho, y está biológicamente llevado a tener sexo en múltiples ocasiones. Cuando quizás sea incapaz de tener sexo más de una vez en circunstancias normales, el macho de la pareja se inclina, en el afán de derrotar a otro macho competidor, por tener esfuerzos sexuales más repetidamente.

Mientras tanto, la esposa disfruta de una mayor estimulación, primero por los avances sexuales de otro macho y en segundo lugar por los de su marido "cornudo". Además de esto, la esposa goza de agudos picos neuroquímicos espontáneos, disparados por haberse sentido fisicamente deseada y estimulada por otro amante. Cuando una esposa se ve así excitada por los neuroquímicos de una relación sexual diferente, trae a casa la excitación y el entusiasmo para proyectarlos en su esposo.


¿Y los Celos?

Lo arriba expuesto parece contradecir las bases hipotéticas de la psicología evolucionista acerca de los celos, las cuales se fundan en la idea de que el hombre específicamente reacciona con celos hacia la infidelidad sexual por parte de sus compañeras.

De acuerdo con esas suposiciones, lejos de sentirse sexualmente incitado, la infidelidad de la cónyuge desata extremas reacciones de ira en el esposo traicionado, al punto de llegar a cometerse crímenes de pasión por parte del hombre ante la infidelidad de la esposa.

Pero la pregunta surge de inmediato: ¿Esa ira, ese impulso violento que puede llegar hasta el crimen, es disparado por el hecho de que la esposa haya sido encontrada apetecible y atractiva por otro hombre, o son en realidad la traición, el engaño que llevó a la infidelidad y la sensación de burla el gran motor de tan fuertes reacciones en el marido engañado?

Lo históricamente y universalmente extendido del candaulismo en todas las culturas parece desafiar estas interpretaciones, sugiriendo que existen diferentes respuestas hacia los celos, e incluso llegan a ser adaptativas, llegando a transformarse en lo que es conocido como una 'negociación de Hobbes', considerando la posibilidad de que en ciertos hombres, el aceptar la conducta promiscua de su esposa es visto como un mal necesario, como una manera de asegurarse de la permanencia de ella en la relación, la cual se rompería al no satisfacerse ella sexualmente con su esposo, buscando esa satisfacción en otros hombres y rompiendo el matrimonio por esa causa.

Otros investigadores, adelantan otras hipótesis de las razones sumergidas por las cuales un hombre puede desear compartir a su esposa: Admiración exagerada por la esposa-diosa acompañada por una compulsión por darle a 'probar' a otros hombres lo magnífica que ella es; la experiencia de sentirse superior a otros machos, los cuales después de ser 'usados' en la satisfacción de las fantasías de ambos cónyuges, quedan relegados como si fueran simples objetos sexuales, algo así como si fueran dildos de carne; como compensación o retribución por el inmenso placer de saberse amado por su diosa quien le escogió a él como padre de sus hijos, o por las carencias autoatribuidas del esposo consentidor, por infidelidades cometidas por parte del varón, sean estas conocidas de la esposa o no, etc.

El Egoísmo Ausente

Una cosa sí conviene hacer notar en el candaulismo puro, que lo hace distinguible del intercambio de esposas, tan común en la comunidad swinger: El hecho de que en una gran mayoría de los casos el varón no reclama el derecho a gozar con otra mujer, sino que pareciera bastarle el gozo de su mujer para satisfacerse él.

Es decir, con una ausencia notable de egoísmo, el varón goza cuando la esposa goza.

Y sorprendentemente, la esposa reciproca esta conducta tratando de proporcionarle a su esposo el mayor placer visual posible, llegando incluso a interrumpir el desempeño del amante invitado en turno para preguntarle a su marido: "¿Ves bien? ¿Así te parece mejor?"

De este modo, en una gran parte de casos de los cornudos felices, la pareja llega a lo que se conoce como un "win-win-win-situation": Una situación donde todos ganan: La esposa, el esposo y el feliz invitado.


Pamela García Naranjo es una dama swinger orgullosamente mexicana y fundadora de El Blog del Swinger Mexicano.
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